Preguntas frecuentes

¿Me tengo que quitar la ropa, para recibir una sesión?

NO.

Para recibir una sesión de Terapia Biodinámica Craneosacral no es necesario desvestirse. Es suficiente con quitarse la ropa de abrigo si esta es muy gruesa, para facilitar el contacto del terapeuta.
En ocasiones. podría facilitar el proceso terapéutico el tocar directamente la piel, en cuyo caso el terapeuta nos consultará previamente.
Es recomendable eso si, quitarse los zapatos, para sentirse más cómodo/a y permitir el trabajo desde los pies

La Terapia Craneosacral, ¿Sólo trabaja con el Cráneo?

NO

La Terapia Biodinámica Craneo -Sacral se relaciona con todas las estructuras corporales.
El nombre de Craneo – Sacral proviene de sus orígenes, en los que el creador de la terapia “William Garner Sutherland”, D.O. (1873-1954) descubrió que existe una relación anatómica entre estas dos estructuras corporales y los tratamientos empezaron aplicándose sobre estas zonas.
Posteriormente se fue constatando se gran eficacia clínica y se extendió el tratamiento a la globalidad de la persona.

¿Cuánto dura una sesión?

Entre 45 y 60 minutos
Habitualmente una sesión suele estar contenida entre tres cuartos y una hora.
En determinadas circunstancias, puede extenderse un poco más en función de las necesidades del momento, siempre y cuando tanto el cliente como el terapeuta se sientan con recursos y dispongan del tiempo necesario.

¿Tiene contraindicaciones?

No.

La practica de esta terapia es tan delicada y su contacto físico es tan suave que no se conocen contraindicaciones, pudiendo ser de gran ayuda incluso en situaciones frágiles o vulnerables.
No obstante siempre conviene ser extremadamente cuidadosos en:
Los tres primeros meses de embarazo
Ante cualquier traumatismo craneal reciente
En casos de tensión intra-craneal, aneurismas o tumores.
Siempre que así lo recomiende su medico.

¿Me van a crujir el cuello?

NO
En la Terapia Craneosacral no se realizan ese tipo de actuaciones que son más propias de la Osteopatía o la Quiropraxia.

¿Cuantas sesiones se necesitan?

Es difícil definir a priori lo que necesita cada situación para normalizarse, pero en general se puede decir, que en la primera sesión ya se comienza a sentir una regularización del sistema nervioso y relajación corporal, y entre tres y cinco sesiones, en lo casos agudos, se suelen resuelven muchas condiciones, o se aclara cual debe de ser el enfoque más apropiado del tratamiento.

¿Cuándo tengo que volver?

En los casos agudos, lo ideal es no alejar la siguiente visita más de una semana.
En los casos crónicos, después de la primera sesión, será conveniente dialogarlo con el terapeuta, para poder establecer la frecuencia del tratamiento en función de lo que se haya presentado y como se haya desarrollado.
Más información en “Frecuencia de las sesiones”.

Frecuencia de las sesiones

 

En ocasiones una sola sesión puede ser totalmente resolutiva, aunque lo más frecuente, es que se necesiten un número indeterminado de visitas para resolver la situación por la que se acude a consulta. Lo que si es muy probable, es que ya en la primera sesión se comience a apreciar un alivio de los síntomas o el inicio de cambios más globales.

Lo habitual, es que para dolencias agudas, la frecuencia de las sesiones sea en periodos más cortos hasta que se vaya normalizando la situación, quizás una o varias veces por semana, en función de la gravedad, para irlas alejando progresivamente hasta que se encuentre el cambio esperado.
En los casos crónicos las sesiones se pueden espaciar durante más tiempo, y en aquellos casos en los que lo que se presente este relacionado con algún tema de origen interior, emocional, estrés etc.

Convendría alargar la próxima visita hasta que el cliente tenga la impresión clara de que es el momento de volver, para dejar el tiempo necesario entre una sesión y otra hasta que se puedan procesar satisfactoriamente, aquellos aspectos que se hayan presentado, durante la última sesión.
En este aspecto, tal vez la única regla absoluta, es que no existe una regla absoluta que se adapte a todas las circunstancias, así que nos quedan diferentes opciones cada una con sus ventajas e inconvenientes.

Una opción, es que sea el terapeuta el que establece la frecuencia de las sesiones y el número de estasen función de sus propios criterios. Esta forma de proceder suele ser la más frecuente en otras áreas de la salud y claramente tiene sus ventajas, pues al ser el profesional quien determina cuando regresar, esto crea una secuencia en el tiempo a la que se comprometen ambos y facilita el proceso de sanación.

La desventaja de esta opción, es que el cliente no forma parte activa de la decisión y por lo tanto, de asumir el compromiso y el ritmo de su propio proceso curativo.

La otra posibilidad es que sea el cliente quien asume la responsabilidad de su propia salud, y decide si quiere volver o no y con que frecuencia.

Es la propia persona quien elije, si prefiere buscar únicamente el alivio de sus síntomas, o si prefiere profundizar e intentar encontrar y solucionar, la causa que los generó.

Tal vez el haber leído esto te pueda ayudar a reflexionar sobre ello, y a encontrar la opción mas indicada en tu caso, en función de tus propias circunstancias. Esta decisión en si misma ya puede ser parte activa del proceso de sanación, pues estas poniendo en marcha tu intención y energía en dirigir tu vida.

La desventaja de esta opción, es que a menudo estamos tan condicionados por otros modelos de salud, que no estamos acostumbrados a tomar nuestras propias decisiones; y cuando nos ofrecen esta posibilidad, no sabemos muy bien que hacer con ella, lo que desafortunadamente suele terminar en un ya volveré… para el cual nunca se termina de encontrar la ocasión, pues parece que todo se vuelve importante y urgente menos el cuidado de uno mismo.

Por supuesto nos queda también la opción intermedia y posiblemente la más interesante, que consiste en un encuentro dialogado entre lo que siente el cliente, y desde su experiencia vital le parece más apropiado y lo que percibe y cree oportuno el terapeuta desde su experiencia profesional.