Preguntas Frecuentes

Terapia Craneosacral Biodinámica con Javier de María
¿Qué es la Terapia Biodinámica Craneosacral? TBC

La TBC es una forma de  ayudar a relajarse físicamente y conectar con una sensación interior de serenidad y bienestar,  que potencia los procesos naturales de reequilibrio y curación.

Lo que la convierte posiblemente es una de las mejores opciones  para recuperar o potenciar  la salud y vivir en paz.

¿Cómo consigue ayudarnos la TBC?

Pues de forma  muy sencilla y a la vez profunda:

  • El terapeuta Craneosacral crea el entorno seguro y acogedor donde empezar a soltar el estado de alarma y preocupación, ayudándonos a parar, aquietarnos y conectar con la serenidad.
  • Escucha la historia del cliente con empatía y compasión, ayudándole a descubrir sus propias creencias y acompañándole en los momentos delicados.
  • Ayuda a relajarse física, emocional, mental y espiritualmente.
  • No pretende “arreglarnos” desde su propio conocimiento, sino más bien colaborar y facilitar la libre expresión de la sabiduría corporal.
  • No se centra en busca la enfermedad o patología.
  • Se enfoca en percibir la salud a través de los ritmos corporales
  • Si se centra en reconocer, sintonizar y potenciar la expresión de las fuerzas naturales, que residen dentro de cada uno de nosotros, y son las encargadas de reparar, regenerar y en general, promover la salud  y la felicidad.
¿En que situaciones me puede ayudar la Terapia Biodinámica Craneosacral?

En general la Terapia Craneosacral te ayuda a:

  • Regular el sistema nervioso
  • Mejora la movilidad de los fluidos corporales
  • Facilita la toma de conciencia
  • Promueve la actividad de la homeostasis corporal
  • Disminuye la ansiedad, depresión y estrés
  • Colabora en potenciar el sistema inmunológico
  • Aumenta la sensación de conexión espiritual
  • Mejora la conexión interpersonal
  • Acrecienta la confianza y serenidad
  • Activa los elementos necesarios para el cambio
  • Contribuye a distender el tono muscular
  • Libera la respiración
¿Qué sucede durante una sesión de Terapia Biodinámica Craneosacral?

En esencia lo que sucede durante una sesión de TBC es que la persona accede a un nivel de conciencia y relajación muy profundos en los que a nivel corporal se activa la capacidad natural de las fuerzas que promueven la salud, y a nivel espiritual, se conecta con una experiencia de serenidad, donde todo esta “bien” y desde ahí, si es necesario algún cambio, parece que este emerge de un lugar de sabiduría.

 

¿La terapia craneosacral se puede combinar con la medicina convencional o con otras terapias?

SI

Si ya está siguiendo un tratamiento con su médico habitual, la TBC puede ser un excelente complemento para potenciar la recuperación de la Salud.

Si desea combinarlo con otras terapias, suele funcionar muy bien, pues lo habitual es que potencie la capacidad de autorregulación del cuerpo.

De todas maneras se recomienda no realizar muchas terapias diferentes a la vez, para evitar saturar de información al organismo, a no ser que estén muy bien planeadas para ir en direcciones complementarias.

¿Me tengo que quitar la ropa, para recibir una sesión?

NO.

Para recibir una sesión de Terapia Biodinámica Craneosacral no es necesario desvestirse. Es suficiente con quitarse la ropa de abrigo si esta es muy gruesa, para facilitar el contacto del terapeuta.
En ocasiones. podría facilitar el proceso terapéutico el tocar directamente la piel, en cuyo caso el terapeuta nos consultará previamente.
Es recomendable eso si, quitarse los zapatos, para sentirse más cómodo/a y permitir el trabajo desde los pies

La Terapia Craneosacral, ¿Sólo trabaja con el Cráneo?

NO

La Terapia Biodinámica Craneo -Sacral se relaciona con todas las estructuras corporales.
El nombre de Craneo – Sacral proviene de sus orígenes, en los que el creador de la terapia “William Garner Sutherland”, D.O. (1873-1954) descubrió que existe una relación anatómica entre estas dos estructuras corporales y los tratamientos empezaron aplicándose sobre estas zonas.
Posteriormente se fue constatando se gran eficacia clínica y se extendió el tratamiento a la globalidad de la persona.

¿Cuánto dura una sesión?

Entre 45 y 60 minutos
Habitualmente una sesión suele estar contenida entre tres cuartos y una hora.
En determinadas circunstancias, puede extenderse un poco más en función de las necesidades del momento, siempre y cuando tanto el cliente como el terapeuta se sientan con recursos y dispongan del tiempo necesario.

¿Tiene contraindicaciones?

No.

La practica de esta terapia es tan delicada y su contacto físico es tan suave que no se conocen contraindicaciones, pudiendo ser de gran ayuda incluso en situaciones frágiles o vulnerables.
No obstante siempre conviene ser extremadamente cuidadosos en:
Los tres primeros meses de embarazo
Ante cualquier traumatismo craneal reciente
En casos de tensión intra-craneal, aneurismas o tumores.
Siempre que así lo recomiende su medico.

¿Me van a crujir el cuello?

NO
En la Terapia Craneosacral no se realizan ese tipo de actuaciones que son más propias de la Osteopatía o la Quiropraxia.

¿Cuantas sesiones se necesitan?

Es difícil definir a priori lo que necesita cada situación para normalizarse, pero en general se puede decir, que en la primera sesión ya se comienza a sentir una regularización del sistema nervioso y relajación corporal, y entre tres y cinco sesiones, en lo casos agudos, se suelen resuelven muchas condiciones, o se aclara cual debe de ser el enfoque más apropiado del tratamiento.

¿Cuándo tengo que volver?

En los casos agudos, lo ideal es no alejar la siguiente visita más de una semana.
En los casos crónicos, después de la primera sesión, será conveniente dialogarlo con el terapeuta, para poder establecer la frecuencia del tratamiento en función de lo que se haya presentado y como se haya desarrollado.
Más información en “Frecuencia de las sesiones”.

Terapia Craneosacral Biodinámica con Javier de María
Terapia Craneosacral Biodinámica con Javier de María

Frecuencia de las Sesiones

En ocasiones una sola sesión puede ser totalmente resolutiva, aunque lo más frecuente, es que se necesiten un número indeterminado de visitas para resolver la situación por la que se acude a consulta. Lo que si es muy probable, es que ya en la primera sesión se comience a apreciar un alivio de los síntomas o el inicio de cambios más globales.

Lo habitual, es que para dolencias agudas, la frecuencia de las sesiones sea en periodos más cortos hasta que se vaya normalizando la situación, quizás una o varias veces por semana, en función de la gravedad, para irlas alejando progresivamente hasta que se encuentre el cambio esperado.
En los casos crónicos las sesiones se pueden espaciar durante más tiempo, y en aquellos casos en los que lo que se presente este relacionado con algún tema de origen interior, emocional, estrés etc.

Convendría alargar la próxima visita hasta que el cliente tenga la impresión clara de que es el momento de volver, para dejar el tiempo necesario entre una sesión y otra hasta que se puedan procesar satisfactoriamente, aquellos aspectos que se hayan presentado, durante la última sesión.
En este aspecto, tal vez la única regla absoluta, es que no existe una regla absoluta que se adapte a todas las circunstancias, así que nos quedan diferentes opciones cada una con sus ventajas e inconvenientes.

¿Quién decide cuando volver?

¿El terapeuta?

Una opción, es que sea el terapeuta el que establece la frecuencia de las sesiones y el número de estas en función de sus propios criterios. Esta forma de proceder suele ser la más frecuente en otras áreas de la salud y claramente tiene sus ventajas, pues al ser el profesional quien determina cuando regresar, esto crea una secuencia en el tiempo a la que se comprometen ambos y facilita el proceso de sanación.

La desventaja de esta opción, es que el cliente no forma parte activa de la decisión y por lo tanto, de asumir el compromiso y el ritmo de su propio proceso curativo.

¿El cliente?

La otra posibilidad es que sea el cliente quien asume la responsabilidad de su propia salud, y decide si quiere volver o no y con que frecuencia.

Es la propia persona quien elije, si prefiere buscar únicamente el alivio de sus síntomas, o si prefiere profundizar e intentar encontrar y solucionar, la causa que los generó.

Tal vez el haber leído esto te pueda ayudar a reflexionar sobre ello, y a encontrar la opción mas indicada en tu caso, en función de tus propias circunstancias. Esta decisión en si misma ya puede ser parte activa del proceso de sanación, pues estas poniendo en marcha tu intención y energía en dirigir tu vida.

La desventaja de esta opción, es que a menudo estamos tan condicionados por otros modelos de salud, que no estamos acostumbrados a tomar nuestras propias decisiones; y cuando nos ofrecen esta posibilidad, no sabemos muy bien que hacer con ella, lo que desafortunadamente suele terminar en un ya volveré… para el cual nunca se termina de encontrar la ocasión, pues parece que todo se vuelve importante y urgente menos el cuidado de uno mismo.

¡Entre los dos!

Por supuesto nos queda también la opción intermedia y posiblemente la más interesante, que consiste en un encuentro dialogado entre lo que siente el cliente, y desde su experiencia vital le parece más apropiado y lo que percibe y cree oportuno el terapeuta desde su experiencia profesional.

 

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