La excesiva aceleración nos impide disfrutar de la vida,

La solución, PARAR Y SERENARSE.

¿No te da la impresión de que llevamos vidas muy aceleradas, en las que corremos sin una dirección clara, para no llegar a ninguna parte?

PRISA

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En la segunda mitad del siglo XVIII con el surgimiento de la revolución industrial todo comenzó a ir mucho más rápido que hasta entonces. La electricidad, el ferrocarril, las comunicaciones, iniciaron el éxodo del campo hacia las grandes ciudades, surge la creación de enormes fabricas de producción en las que las personas se convierten en sirvientes de las maquinas para producir más y más, y más.

Por supuesto que el progreso y las nuevas tecnologías facilitan la vida, aunque también cabría preguntarse, si estamos sabiendo gestionar toda esa aceleración que parece no detenerse, y que con la globalización y el enorme desarrollo de las comunicaciones, parece que aun aprieta mucho más el acelerador.

Y yo te pregunto lo siguiente, suponiendo que te gusten los coches rápidos y lujosos, si te regalasen el coche más rápido del mundo y pudiese probarlo en un entorno seguro, ¿a que velocidad conducirías? … y ahora pregúntate, si ese mismo coche en cuanto empiezas a acelerar te das cuenta de que tiene los frenos estropeados, ¿a que velocidad conducirías?…

Efectivamente, cambia mucho la sensación de poder acelerar libremente cuando tienes control sobre los frenos que si no es así.

¿y tú? ¿tienes control sobre los frenos?

No estoy defendiendo que sea mejor parar que acelerar, ni tampoco defiendo que sea mejor el movimiento que la quietud, de la misma manera que no creo que sea mejor inspirar que espirar, o el día que la noche, sencillamente son dos polos opuestos que se necesitan y se complementan.

En la sociedad occidental la mayoría de las consultas a médicos generalistas son consecuencia de la pobre gestión emocional de nuestras circunstancias, que nos generan estrés, ansiedad o depresión. Nos encontramos inconscientemente atrapados en la rueda del hámster, corriendo sin dirección ni sentido para no llegar a ninguna sitio.

¿Qué podemos hacer para aquietarnos?

Si te parece bien, vamos a partir de la idea de que aceleración y aquietamiento son dos fuerzas que se contraponen y complementan y que por lo tanto no es mejor la una que la otra, a partir de aquí, podríamos tal vez acordar que en estos momentos el péndulo se encuentra mayoritariamente atascado en el lado de la aceleración y por lo tanto, parecería lógico que lo conveniente para restaurar el equilibrio sería enfocarnos un poco más en la desaceleración.

No es lo mismo estar quieto que estar aquietado

Cuando el cuerpo parece que ya no puede más y se queja estrepitosamente, a veces hasta nos damos cuenta, y paramos un momento para respirar, pero si la parada solo es corporal, en el sentido de que dejas de hacer lo que estuviese haciendo y te tumbas o te sientas un momento, pero continuas dándole vueltas mentalmente a lo que sea que te preocupe, esto en realidad no se considera como aquietamiento.

Quieto significa no hacer movimientos, mientas que estar aquietado hace referencia a sentirse sereno y apaciguado.

En estos momentos de prisas constantes tanto a nivel corporal como emocional y mental, lo verdaderamente urgente es parar conscientemente y aquietarse. Detener por un momento la rueda del hámster, bajarse y mirar al horizonte para no solo descansar que ya estaría bien, sino además, para disfrutar de un instante de serena lucidez, en la que no es necesario HACER, y te puedes permitir sencillamente SER.

Conviene que nos recordemos mutuamente eso que ya sabemos pero que no siempre aplicamos, en el fondo de tu corazón reside la bondad y la belleza y solo espera que te detengas un instante para envolverte con su aroma.

Sumergirse en la quietud interior, aunque solo sea por un breve instante, es la antesala por la que acceder y activar la capacidad de autorregulación corporal y es la puerta por la que asomarse para percibir sin intermediarios, que hay más allá de la rueda del hámster.

“Si no sabes hacia que puerto navegas, ningún viento es favorable” – Seneca

Si escuchamos la sabiduría del taoísmo reflejada en su símbolo del yin y el yang donde nos indican que todo en este universo es dual y que dentro de cada opuesto se encuentra el germen de su contrario; podemos hacernos una idea de que dentro de la aceleración ya reside la semilla de la quietud y lo mismo sucede al revés. Dentro de la aceleración reside el aquietamiento

Yin

Así que no es necesario hacer nada para entrar en quietud, tan solo es una cuestión de confiar en que dentro de cada uno de nosotros ya reside la capacidad del aquietamiento sereno y saludable. Dejar de hacer, para progresivamente permitir que vaya creciendo el fruto del ser.

En el estado de aquietamiento, que puede mantenerse en el tiempo o puede ser tan fugaz como unos breves instantes, se despliega una mayor conexión consciente con tu propia esencia, con lo que verdaderamente somos, sin juicios ni interpretaciones, los pensamientos comienzan a atenuarse dejando espacios vacíos entre uno y otro y podemos darnos cuenta de que somos mucho más que nuestros propios pensamientos.

Claves prácticas para desacelerar y serenarse:

Sin duda leer está muy bien y ahora además te animo a que pasemos a la acción, tomando algunas de las claves prácticas que te comparto para incorporarlas a tu vida cotidiana.

En este punto a veces surge la gran dificultad, que consiste en pensar que “eso ya lo sé” y por lo tanto no necesito hacerlo o creo que eso a mí no me funcionará.

Sin embargo cabría preguntarse si realmente lo sabemos, o si solo es un conocimiento teórico, que no lo hemos aplicado lo suficiente en la vida real y al que aún no le hemos sacado todo el provecho posible.

Niña en la montaña

Pues vamos a ello, mis sugerencias son las siguientes:

  • Para algunas personas, al comienzo les resulta difícil reducir la aceleración y estarse quietas, y si bien es cierto que necesitamos también parar el cuerpo, lo que más suele estar acelerada es la mente, por lo tanto, es posible practicar algunas actividades que facilitan el aquietamiento interior desde una suave actividad exterior como puede ser por ejemplo pasear tranquilamente, tomar un ratito el sol, mantener una conversación agradable, practicar taichí, chi kung, yoga… ¿Te animas?
    Crea un momento para aquietarte.
    Fíjate que no he dicho trata de hacerlo o mira a ver si encuentras un rato, desde esa aptitud será difícil avanzar.
  • Te propongo que te regales dos oportunidades a lo largo del día para ralentizar tu ritmo de vida. Una puede ser por ejemplo cuando te encuentres en medio de la actividad, si esta te parece excesiva. Y la otra puede ser un poco antes de irte a dormir.
  • El tiempo que te va a llevar depende de ti pero podemos decir que con cinco minutos de calidad puede ser suficiente para comenzar a saborear sus beneficios, y si me dices que no tienes cinco minutos al día para ti, posiblemente tendrías que reflexionar sobre el estilo de vida que estás creando.
  • Deja de HACER lo que sea que estés haciendo, siéntate en una silla cómoda y detente físicamente un momento.
    Toma unas cuantas respiraciones más profundas y de ahí pasa a la respiración abdominal sin forzarla. (puedes ver un video explicativo en mi canal de youtube https://www.youtube.com/watch?v=74Selb2CiAM&t=59s o leer un poco sobre la respiración en mi blog https://javierdemaria.com/2020/04/24/estres-respiracion-serenidad/ )
    A partir de aquí te ofrezco varias posibilidades para que elijas la que te resuene mejor, o para que las vayas alternando a tu gusto.
    Adéntrate con los ojos cerrados en un estado de semi-presencia en la que no llegas a dormirte, pero tampoco estás plenamente lúcido/a. En este estado a mitad de camino entre los dos mundos es posible conectar con la genialidad, las grandes ideas o respuestas, o descansar profundamente.
    Para de moverte por dentro.
    Igual que detienes tu cuerpo sentándote en una silla, detén el flujo constante de tu atención que se ve atrapada con tus pensamientos.
    Empieza dándote cuenta de que pensamientos estás teniendo en este momento. ¿Han sido invitados a estar ahí?, ¿los has puesto tú?, ¿son de tu agrado?

Un primer paso puede ser:
A- No prestar atención a los pensamientos que no te agraden y sí a los que te interesen.

B- Traer a este momento pensamientos elegidos entre tus recuerdos que te ayuden a sentirte bien.

C- Enfocar tu atención a ese espacio “vacío” que queda entre un pensamiento que deja de estar y el tiempo que transcurre hasta que llega el siguiente. Más que atender a los pensamientos que vienen y van, pon todo el foco de tu atención en ese espacio entre uno y otro y trata de que se alargue ese momento.

Ten en cuenta que los pensamientos seguirán llegando, algunos tan interesantes que casi no podrás evitarlos y otros que incluso te sorprenderá que puedan haber salido de ti. El objetivo no es que dejen de venir, sino que no enganchen tu atención sin tu permiso.

Lo mismo sucederá con tus sensaciones corporales, notarás que el cuerpo también quiere llamar tu atención, me pica la nariz, me molesta la postura, me duele un poco la espalda… todo esto es normal y muy bueno ya que el organismo procura mantenernos informados de lo que nos acontece, para que podamos tomar las decisiones apropiadas, pero en este momento hemos decidido que salvo emergencias vamos a permanecer un ratito tranquilos, sin movernos y descansando no solo el cuerpo sino también la mente .

Más claves a tener en cuenta para desacelerar y serenarte:

Cambia la idea de “El tiempo es dinero” por “El tiempo es Vida”
Aprende y entrena a decir que NO, solo diciendo no a algunas cosas, podrás decir SÍ a otras.
Establece con claridad y de forma específica cuales son “tus” prioridades y no las pierdas con facilidad.
Aprende a centrarte, permanecer en tu centro es lo que te permite ser tú y seguir tus propias decisiones.
Decide los limites de tus horarios y actividades.
Apaga el móvil mientras haces lo importante y esto incluye cuando “haces” nada para descansar.
Estar informado y conectado esta muy bien, pero estar enganchado a las redes sociales no es la mejor opción.
Considera la idea de que No es imprescindible hacerlo todo de forma perfecta.
Determina una cantidad específica de tiempo a una tarea determinada y en concluir pasa a otra cosa
Parar conscientemente y vivir el instante
Dedica tiempo a las actividades sencillas que te generan felicidad.
Practica cualquier tipo de ejercicio que te haga transpirar suavemente.
Duerme y descansa lo suficiente
Crea tiempo para leer y/o escucha música relajante
Serenate con audios de relajación guiada. https://anchor.fm/javier-de-mara-ortiz
Come conscientemente y despacio, masticando y saboreando alimentos saludables.
Recuerda que el vacío interior no se llena con comida. ni con las compras o las actividades compulsivas.
Disfruta el instante presente

“El instante es el momento en el que el espíritu finito comprende que está arraigado en el infinito. Mediante el instante desde nuestra condición de mortales, accedemos a un momento de eternidad: un momento en el que el tiempo está detenido el instante es el no tiempo, breve suspiro en el que se anula el devenir”. – D.T. Suzuki

Para concluir:

La Terapia Biodinámica Craneosacral…

    es una forma excelente de desacelerar y conectar con tu centro, gracias a la presencia serena del terapeuta, que te acompaña percibiendo tus ritmos vitales y más allá de los ritmos, escuchando la sagrada conexión que brota del Corazón y emana de la Quietud.

 

“A donde quiera que vayamos en medio del movimiento y la actividad, llevemos con nosotros la quietud. De esa manera, el movimiento caótico que nos rodea jamás nos ocultará la puerta de acceso al manantial de creatividad, al campo de la potencialidad pura” – Deepak Chopra