Me gustaría compartir contigo una historia que comenzó hace ya mucho tiempo, en un país muy lejano… y que ya veras como al final tiene que ver también contigo.

Después de concluir mis estudios de Osteopatía, participe en la organización de un curso de Osteopatía Craneal y cuándo pidieron un voluntario para realizar una de las practicas; solo me falto saltar de la silla para ofrecerme inmediatamente.

En esa demostración sucedió algo que nunca olvidaré, algo “mágico” para mí en ese momento, que modificó el rumbo de mi búsqueda personal y profesional.

Pude notar como unas manos delicadas se posaban suavemente sobre mi cabeza y casi de forma instantánea, empece a sentir como mi ritmo interno se aquietaba, la respiración se profundizaba y podía sentir el latido de mi corazón resonar fuerte y sereno en todo el cuerpo.   

Esta experiencia me ayudó a relajarme intensamente, pero eso ya lo conocía, y lo único que me sorprendió, fue la facilidad y la rapidez con la que me iba sumergiendo en un profundo estado de paz interior.

Lo que realmente cautivo mi atención, fue el hecho de sentir claramente como mis hemisferios cerebrales se “balanceaban suavemente como si flotasen en el mar” y yo podía observarlo, igual que puedo sentir el ritmo de mi respiración.

Allí conocí por primera vez al “Mejor Terapeuta del Mundo” y apenas me di cuenta de ello. 

Han tenido que pasar muchos años, muchos experiencias y miles de clientes en Terapia Craneosacral Biodinámica, para darme cuenta de la transcendencia de aquel momento, en el que por primera vez, pude conectar de forma consciente con la fuerza inteligente que anima nuestras vidas.

Quizás lo que te voy a compartir ya lo sabes, tal vez ese es el problema, que pensamos que por haber escuchado una cosa antes ya lo sabemos, pero nada más lejos de la realidad. 

Existe una distancia considerable entre saber que tengo hambre y comer, o en conocer que es bueno hacer ejercicio y hacerlo.

El universo está impregnado de una fuerza inteligente que regula sus procesos y lo mismo sucede en nuestro organismo. 

Desde el mismo instante en el que tu papa deposito su semilla en tu mama, se puso en marcha una energía inteligente, que hoy en día con todos nuestros avances no alcanzamos a comprender y mucho menos a replicar.

Sin ni siquiera  tener un cerebro o un corazón “Algo” se activo y supo como del encuentro de dos células muy diferentes, construir un cuerpo formado por miles de millones de ellas, con distintas formas y funciones e irles dando a cada una su sitio y su cometido, hasta crear un cuerpo completo y maravilloso.

Hoy en día, en este mismo momento, esa inteligencia creadora sigue estando presente encargándose de que el corazón siga latiendo y tus pulmones respirando, incluso cuando tú estas durmiendo. 

Sigue creando y reparando tus tejidos cuando se lastiman, haciendo las labores de mantenimiento cuando se lo permites y manteniendo la vida en las mejores condiciones posibles en función de las circunstancias.

Esa inteligencia Creadora, Reparadora y de Mantenimiento hace sus funciones de forma automatizada y solo requiere de nuestra colaboración de vez en cuando para poder realizar su trabajo de forma eficaz.

Por eso te digo sinceramente “el Mejor Terapeuta del Mundo para ti, eres tú” . A condición de que te escuches y pongas en acción eso que percibes. 

La fuerza que te anima y llena de vida siempre está presente y disponible, aunque no siempre somos conscientes de ella y cuando lo somos no siempre la hacemos caso.

No se si te pasa a ti también pero yo a veces después de comer en un buen restaurante, me quedo con una sensación muy agradable de quedarme satisfecho y lleno, pero a continuación, llega el postre y a pesar de que ya no necesito nada más, aún así, me pido un pastelero de chocolate, “buenisimo” que me deleita comerlo por dos minutos y luego me deja empachado por dos horas.

Claramente en este ejemplo sencillo y en otros mil que te podría poner, con los que quizás tu también resuenes,  he percibido una sensación interior que me decía no comas más, pero no le he hecho caso y después tengo que pagar las consecuencias.

La voz del mejor terapeuta del mundo nos acompaña siempre y sabe incluso mejor que yo mismo lo que necesito. 

Te propongo a ti que me estas leyendo y me propongo también a mi mismo, que orientemos nuestros sentidos, no solo hacia afuera sino también hacia adentro para entrenarnos en escucharnos y en llevar a la acción el fruto de esa escucha.

La vida acelerada en la que vivimos con infinidad de estímulos externos llamando nuestra atención constantemente, nos ha alejado de nosotros mismos, y hemos perdido la sana costumbre de parar de vez en cuando para callarnos por fuera y por dentro y escuchar lo que esa inteligencia nos está mostrando constantemente.

¡Ahora! , sí, sí, no he dicho mañana ni algún día, sino ¡ahora! volvemos a tener la oportunidad de aquietarnos, respirar, suavizarnos un poco más y dejar que la vida fluya a través de nosotros de forma inteligente y sanadora, convirtiéndonos en sus colaboradores activos.

Te puedo asegurar por experiencia propia y por la de miles de clientes con los que he tenido el privilegia de trabajar en la consulta de Terapia Craneosacral, que cuando nos aflojamos lo suficiente para permitir que esta “Energía” se exprese, sin dificultar su expresión y empezamos a colaborar activamente con ella, las fuerzas curativas hacen su trabajo con mayor eficacia, nos resulta mucho más sencillo adaptarnos a las circunstancias y  la vida se vuelve mucho más agradable de vivir y disfrutar.

¿Nos animamos a ponerlo en practica? 

¡Adelante!

En gran medida, la calidad y disfrute de nuestra vida depende de nosotros, y si en algún momento sientes que necesitas un poco de ayuda, será un privilegio poder acompañarte durante una parte de tu camino.

Terapia Biodinámica Craneosacral con Javier de María Alicante